Venecia, ¿una ciudad turÃstica? Efectivamente, pero mucho más que eso: una ciudad misteriosa.
Los puentes, los pasajes, la silenciosa remada de las góndolas, la humedad encima de la piel, los encuentros amorosos, las grandes plazas blanca al final de las callejuelas negras, todo es barroco, negro y blanco, justo al contrario que el acento americano de los turistas idiotas. Antes que nada, los venecianos han vivido allà plenamente, sensualmente, en el calor sofocante del verano, más adelante, en el frÃo glacial del invierno, donde las máscaras de carnaval no han sido más que una maravillosa manera de unirse a los suspiros de los puentes, al olor del agua, al misterio de la noche y a la luz del dÃa...
Todo esto renace en las maravillosas fotografÃas no turÃsticas que hizo allà Manel Esclusa en sus años de juventud, una especie de viaje de los sentidos dentro del silencio y del vacÃo del chapoteo del agua... Sus imágenes son la Venecia verdadera: La ciudad donde querrÃamos ir a olvidar la vulgaridad del resto del mundo! Su blanco y negro es la metáfora ideal de aquello que es la fotografÃa... SÃ, verdaderamente, una serie maravillosa.
Bernard Plossu, mayo de 2001, en Manel Esclusa. Silencis Latents