Galeria Carles Taché

Manel Esclusa - Venezia

Venecia, ¿una ciudad turística? Efectivamente, pero mucho más que eso: una ciudad misteriosa.
Los puentes, los pasajes, la silenciosa remada de las góndolas, la humedad encima de la piel, los encuentros amorosos, las grandes plazas blanca al final de las callejuelas negras, todo es barroco, negro y blanco, justo al contrario que el acento americano de los turistas idiotas. Antes que nada, los venecianos han vivido allí plenamente, sensualmente, en el calor sofocante del verano, más adelante, en el frío glacial del invierno, donde las máscaras de carnaval no han sido más que una maravillosa manera de unirse a los suspiros de los puentes, al olor del agua, al misterio de la noche y a la luz del día…
Todo esto renace en las maravillosas fotografías no turísticas que hizo allí Manel Esclusa en sus años de juventud, una especie de viaje de los sentidos dentro del silencio y del vacío del chapoteo del agua… Sus imágenes son la Venecia verdadera: ¡La ciudad donde querríamos ir a olvidar la vulgaridad del resto del mundo! Su blanco y negro es la metáfora ideal de aquello que es la fotografía… Sí, verdaderamente, una serie maravillosa.
Bernard Plossu, mayo de 2001, en Manel Esclusa. Silencis Latents